Volvamos ahora al cambio de
clase dominante. A diferencia de la primera guerra carlista, la
de 18721876 no ha acabado con un compromiso. Los "jauntxos"
van a ser ahora desplazados del poder político y social
provincial y local. ¿Cómo y por quién?.
Por la burguesía vasca
(en la que, claro está, figuran algunos "jauntxos".
que habían destacado en la dedicación y acumulación
burguesa mercantil e industrial) enérgicamente dirigida
por la oligarquía industrial y financiera vascoespañolista
que se incorporará al bloque de clases dominante del Estado
español y ejercerá durante 100 años directamente
el poder económico, social y político en Euskadi.
Con el só1o paréntesis de la II República
para el poder social y político, porque incluso entonces
retiene el económico.
Es fundamental entender que
esa burguesía recibe el poder político (y luego
los instrumentos legales que le permitirán perpetuarlo)
de manos del Ejército español y del Estado español
que han derrotado a las masas rurales vascas y que, como hemos
visto, son entendidos ambos -Ejército y Estado- como extranjeros
por esas masas. Ya en 1875 el Gobierno español había
nombrado gobernador de Vizcaya a Francisco MacMahon, pieza
notoria del círculo oligárquico. Y cuando en 1877
el Gobierno español disuelva a las Diputaciones de Vizcaya,
Alava y Guipuzcoa por resistirse a la aplicaci6n de la ley abolitoria
de los Fueros, las Diputaciones interinas "transigentes"
que nombra a dedo están compuestas por burgueses que representan
los intereses comerciales e industriales.
No debe omitirse que esa burguesía
es vasca y que no carece de apoyo, aunque sea muy minoritario,
entre la población vasca. Recuérdese que la guerra
carlista de 18721876 ha sido también una guerra
civil vasca. De hecho, ha marcado el final de un enfrentamiento
que ha durado siglos entre las ciudades (Bilbao y San Sebastián,
fundamentalmente) y las masas rurales vascas, con la derrota de
estas. Respondiendo a una regla universal, han sido las ciudades
vascas los lugares en los que han surgido las nuevas fuerzas sociales.
Las que realizaron la catálisis del rompimiento de la sociedad
tradicional vasca. La evolución de la formación
social vasca ha estado marcada por el hecho de que esas ciudades
se hayan alineado secularmente con la línea política
centralista y a favor del Estado español. Y que su victoria
sobre las masas rurales la deban a un ejército no vasco.
Pero ese apoyo real de la burguesía es insuficiente, por minoritario, para proporcionarle el poder. Lo decisivo es que lo recibe del Estado español. Que le proporciona luego los instrumentos legales que le permiten perpetuarlo: los que configuran un sistema electoral corrompido, primero por sufragio censitario y luego por sufragio universal masculino. El archicorrupto sistema electoral de la Restauraci6n que "garantiza" la victoria electoral al Gobierno.